viernes, 15 de diciembre de 2017

NEO-FSSPX: LA NUEVA BURGUESÍA DE LA TRADICIÓN


San Bernardo de Menzingen. Los "piolas" lo siguen. Los otros son necios o traidores, conjurados contra los “vivos” (la gran idea que desarrollan los blogs neofraternitarios en la Argentina)



Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son”.

Nicolás Gómez Dávila


En el pasado, la FSSPX hablaba de la conversión de Roma modernista, y centraba en esa condición la sola posibilidad de un acuerdo con Roma. De hecho, la misma conversión de Roma haría innecesario cualquier acuerdo, pues entonces todo volvería a la normalidad. Hasta el capítulo general de 2006 incluido, esa era la postura oficial. Pero luego, ya convertida en Neo-FSSPX, poco a poco dejó de hablar de la conversión de Roma modernista, hasta cambiar las condiciones para un acuerdo, no mirando hacia lo que Roma era, sino hacia lo que debía recibir ella misma, la Fraternidad. Entonces cambió el punto de vista.

El punto de vista fue astutamente cambiado por Roma cuando otorgó “misericordiosamente” el levantamiento de las “excomuniones”, tras la “libertad” para la Misa tradicional. Ese fue el hecho clave pues desde entonces Roma retomó la ofensiva hacia la Fraternidad. De hecho tras el fracaso de las discusiones doctrinales, cuando todo parecía cerrado por la falta de entendimiento, Roma quedó a la ofensiva con sus ofrecimientos de paz. Y la Neo-FSSPX aceptó buscar esa paz, sin la conversión de Roma modernista.

Desde entonces el foco ya no estaba puesto en Roma y su problema (liberalismo, modernismo, apostasía), sino en la Fraternidad y su “problema” (falta de regularidad canónica). Desde aquel momento se empezó a imponer en la feligresía de la “frater” la idea de que a la Fraternidad le faltaban “cosas”, que así no podía seguir, y que había que aceptar que Roma nos quisiese dar esas “cosas”. La Fraternidad se miró al espejo, complacida de sí misma, y se dijo: “Yo soy buena, pero no tengo todo lo que merezco. No tengo el aprecio que merezco. Roma quiere darme cosas, quiere reconocerme, eso está muy bien”. Satisfecha de sí misma, la Neo-FSSPX estaba inconforme con lo que tenía. Sobre todo porque le faltaba la apreciación de su catolicidad, por parte de las autoridades romanas.

Y así siguió la historia con la Neo-FSSPX ya distraída en sí misma, sin pedir la conversión de Roma modernista, dialogando amistosamente para conseguir “cosas” de la Roma modernista.

Claro, ahora los adictos a la Neo-FSSPX, para justificarse a sí mismos y no avergonzarse de su retirada del combate, dicen que es bueno recibir cosas de la Roma modernista porque en realidad es Dios quien le da a la Fraternidad estas cosas, a través de Francisco. Es Dios quien quiere que la Fraternidad deje de ser perseguida por sus enemigos, y sea poco a poco reconocida. Lamentablemente, dicen, Francisco y los modernistas envenenan esos regalos, pero nosotros, la Frater, como somos inteligentes, los recibimos sin tomar el veneno.

Esta última afirmación, repetida entre otros por un bloguero mendocino, tiene este “pequeño” inconveniente: veamos el caso de la jurisdicción para los matrimonios, con la cual Francisco impuso a la Neo-FSSPX el que los cónyuges tengan que dar el consentimiento ante sacerdotes diocesanos conciliares. Pues bien: Mons. Fellay aceptó el regalo sin denunciar ningún veneno, por el contrario, a los que avisaron que había un veneno los castigó severamente. Del mismo modo, cuando fue el levantamiento de las “excomuniones”, Mons. Fellay no dijo que él había pedido otra cosa, y que Roma estaba mezclando veneno con ese “regalo”, pues estaban levantando algo que era inexistente. Tampoco señaló claramente el veneno cuando con la Summorum pontificum Roma declaró que la Misa tradicional era una forma distinta de expresar lo mismo que expresa el Novus ordo, además de hacer de la Misa tradicional una excepción, recluida en un rincón, para uso de los ralliés. Siempre se trata de tragarse lo que Roma da con todo su veneno. Nunca es hablar como pidió Nuestro Señor: “si sí, no no”. Siempre es jugar a la astucia con el diablo, y, como dijimos en otro artículo, es como si Eva hubiese pensado: “Es Dios que quiere ayudarme a través de la serpiente, sólo tengo que tomar el fruto y dejar a un lado el veneno”. ¡Tomá!

Pero la serpiente seduce y logra hacer caer sólo a los que confían más en sí mismos que en Dios, a los que se las dan de “astutos”, a los que obedecen a los hombres antes que a Dios, a los que no son rectos y sencillos y sí complicados y dobles, a los que como perfectos burgueses, están conformes consigo mismos pero quieren tener más, buscan reconocimiento y creen que le es debida la honra, cuando Nuestro Señor no pensó toda su vida sino en la Cruz.

El burgués es un hombre correcto que quiere ser “políticamente correcto” y, sobre todo, estar bien con las autoridades. El hombre de la Neo-FSSPX es el “hombre correcto” que quiere una situación “correcta”. Decía Ignacio Anzoátegui de este “hombre correcto”: El conocerse es el no conformarse; el contemplarse —que es lo que ha­ce el hombre correcto — es el complacerse. El «conócete a ti mismo» de Sócrates es el «avergüénzate de tu miseria» que nos enseña el Cristianismo. Conocerse es prepararse para intentar la reconquista y no contentarse con festejar una mentida conquista. Es no acicalarse, sino rehacerse; rehacer la humanidad para liberarse de la inhumani­dad; hacer para volver a ser, para ser lo que se tiene la insobornable obligación de ser, y no para conformarse con seguir siendo”.

El burgués es también un pacifista, que quiere estar en paz con todo el mundo. Sin embargo, suele estar en guerra contra quienes ponen en evidencia la mediocridad y pusilanimidad de su conducta. Como hombre correcto que es, debe ser incuestionable.

Como nos lo hacen ver sus campañas de publicidad, la Neo-FSSPX está conforme consigo misma, y es por eso que no puede errar. Fijémonos por ejemplo en cómo se considera al superior general como alguien casi inerrante, imbatible, alguien que está más allá, y mucho más alto que la feligresía común, que lo único que tiene que hacer es seguirlo. Así el mismo bloguero mendocino (¿con o sin vino?) dice lo siguiente, respecto de la “Correctio filialis” que firmó Mons. Fellay:
  
“¿Acaso jugó mal el Superior de la FSSPX? (Y yo que tras él signé y aprobé la “corrección”, justamente sin que me gustara mucho y sólo porque él lo hizo.)  No. Y digo no, sabiendo que toda esta tramoya que describo, de oportunidades y calibraciones, a él le importa un bledo. Actúa frente a Dios y no frente a los hombres, por eso lo sigo cuando mi astucia me pide todo lo contrario. Está en otro plano. Y esto no es una alcahuetería, pues no estoy ponderando al hombre al que apenas conozco, sino al Obispo, misterio que hemos dejado de comprender en toda su dimensión por tanto traidor que anda con la Mitra de adorno.
Hay que hacer pocos cálculos y mirar al cielo”

Las mismas cosas podría decir alguien de Francisco, de Benedicto o de cualquiera. “Actúa frente a Dios y no frente a los hombres. Sigámoslo”. Desde allí se puede y se deben aceptar todas las barrabasadas o traiciones que este hombre haga, porque “actúa frente a Dios y no frente a los hombres”, y nosotros, simples mortales, no podemos comprenderlo. Debemos seguirlo. A ciegas. Él sabe.

Luego se pliegan toda una serie de comentadores irresponsables que dicen todo tipo de falsías, para justificar su posición de seguir al “santo”. Ah, pero no es alcahuetería…

Nada de razones valederas, nada de análisis de hechos y palabras, todo es pura emoción, pura ilusión, subjetivismo. Sentimentalismo. Todo para hacerse creer a sí mismos que la Fraternidad es una congregación “elegida” que por nada del mundo puede caer, ser engañada o corrompida (la versión del pueblo elegido” se da ahora en la “congregación elegida”, ¿acaso porque el bloguero mendocino es también de origen judío?). Y ¿por qué la Fraternidad es imposible que caiga? Los simples mortales no podemos comprenderlo, pero su Obispo está en otro plano y actúa de cara al cielo. Hay que aceptarlo. Es así.

Señores: se ha pasado de la papolatría (que hizo exitoso al Vaticano II en la Iglesia) a la superiorltaría (que hace exitoso al “Vaticano II” dentro de la Fraternidad).

Esto jamás ocurrió con Mons. Lefebvre y él jamás lo habría permitido o incentivado. Y esto ocurre porque los sacerdotes no denuncian los errores y permanecen con sus bocas cerradas, por respeto humano, por cobardía o porque se han transformado en nuevos burgueses.

Decía León Bloy: “No concibo el cielo sin mi Emperador”. Hablaba de Napoléon, claro. Dicen estos neo-fraternitarios: “No concibo el cielo sin mi Obispo”. Éstos hablan de Mons. Fellay.

¿El nuevo Moisés los hará entrar en la tierra prometida?


Ignacio Kilmot



martes, 12 de diciembre de 2017

NTRA SRA. DE GUADALUPE



¡Ruega por nosotros!


CASTELLANI EN MANOS DE LOS PERIODISTAS






Nota Syllabus: Insertamos algunos comentarios y correcciones, en color rojo, al artículo de España que reproduce a su vez un artículo periodístico francés. Recordamos ahora lo que decía Kierkegaard, que si Cristo resucitase, sus peores enemigos hoy serían los periodistas. Pensamos que lo mismo ocurre con la “resurrección” literaria del Padre Castellani. Como “castellanianos”, debemos salir en su defensa, ya que muchos que se dicen a sí mismos seguidores o difusores de Castellani, no lo hacen.


El jesuita argentino, «voz atronadora que nos habla de Cristo y de literatura»


Rendidos ante Leonardo Castellani: «Leerle es altamente recomendable para la salud del espíritu»



El jesuita argentino Leonardo Castellani (1899-1981), todo un referente para el pensamiento católico en su país, era prácticamente un desconocido en España hasta que el escritor Juan Manuel de Prada comenzó a recomendar su lectura en artículos de prensa y, posteriormente, a preparar las distintas ediciones de sus obras: Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI (LibrosLibres, 2008), Pluma en ristre (LibrosLibres, 2010, un libro inédito incluso en Argentina) [No tan así]El Apokalypsis de San Juan (Homo Legens, 2010), El Evangelio de Jesucristo (Cristiandad, 2011) y Los papeles de Benjamín Benavides (Homo Legens, 2013).

Escritor polifacético, intelectual a la antigua usanza de la Compañía de Jesús (teólogo por la Gregoriana, psicólogo por la Sorbona), de rectilínea ortodoxia y atrabiliaria pluma, fue separado de su orden
[correcto es decir: injustamente expulsado] y le prohibieron decir misa durante unos años terribles para él, que sublimó escribiendo textos maravillosos por su originalidad literaria y su infrecuente hondura de pensamiento, y -marca de la casa- agresivos contra la incoherencia intelectual, la mediocridad en la cultura y el fariseísmo de las costumbres [fariseísmo del alma] y (de ahí su caída en desgracia) los poderosos -poderosos eclesiásticos incluidos-. Fue rehabilitado en 1963 y murió como lo que siempre había sido: sacerdote de Jesucristo y combatiente en sus filas. [Dios] "No nos pedirá cuentas de las batallas ganadas, sino de las cicatrices de la lucha", era una de sus sentencias favoritas.

Un "¡Señor, me rindo!" tras una indisposición poco después de decir misa selló su paso por esta vida.

Pero no la vigencia de su obra, cuya difusión sube un nuevo peldaño
[Deo gratias] entrando en Francia con la edición de una cuidada antología de sus artículos, Le verb dans le sang [El verbo en la sangre]. Castellani estudió en París, y allí se publicó en 1934 La catharsis catholique dans les exercices spirituels d'Ignace de Loyola [La catarsis católica en los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola]. Pero solo ahora entra a formar parte de una cultura [¿?] que tanto amó (y criticó). Étienne de Lontety le saluda en Le Figaro como "el descubrimiento de un personaje insólito, primo argentino de Léon Bloy y de Georges Bernanos [nada que ver con ninguno de los dos. Los periodistas escriben sin saber, apuntando lo primero que les viene a la cabeza, sin conocimiento e irresponsablemente. Pero claro, este periodista escribe para el público francés y debe “afrancesar” al criollo Castellani, así el lector de periódicos francés pone una etiqueta y se queda tranquilo, diciéndose a sí mismo: Castellani, una especie de Bloy y Bernanos argentino…y a seguir durmiendo –es decir, muriendo- como los liberales], de prosa magistral alimentada de erudición, incisivo, ardiente, riguroso", "un místico inclasificable". Veamos por qué [sigue el artículo del “Fígaro”]:

Resuena una voz atronadora
[lugar común periodístico] que viene de Argentina y que nos habla de Cristo y de literatura [¿y de nada más?]. El hombre se llama Leonardo Castellani (1899-1981). Imaginemos a un Bernanos en sotana [ridículo. Castellani criticó bien a Bernanos por su pesimismo] o a un Maurice Clavel profesando en la Compañía de Jesús [¿?], sin que ni uno ni otro perdieran su intensidad ni su gusto por la polémica: Dieu est Dieu, nom de Dieu! [¡Dios es Dios, en nombre de Dios!] [alusión a la obra de Maurice Clavel (1920-1979), un escritor polémico, cristiano y antimoderno].

COMENTARIOS ELEISON - ¿MILAGROS EN EL NOM?




Número DXLIII (543)
09 de diciembre de 2017

¿Milagros en el NOM?

Mons. Williamson




Los pastores humanos pueden abandonar las ovejas,
Pero Dios no puede –a menos que ellas quieran dormir.

Cuando el año pasado estos “Comentarios” afirmaron que en Sokulka, Polonia, hubo en 2008 un milagro Eucarístico obrado en una hostia consagrada en una Misa Nueva (NOM), algunos Católicos del mundo de habla inglesa negaron que tal cosa fuera posible. Cuando la misma afirmación fue repetida recientemente en París (https://youtu.be/IgQnQhxmhH4), fue el turno de algunos Tradicionalistas franceses el cuestionar la aparente evidencia científica del milagro, proporcionada en ese momento por dos laboratorios polacos de forma independiente, y los cuales afirmaron por igual que la muestra que les fue entregada de la hostia en cuestión provino del músculo del corazón de un ser humano en agudo sufrimiento.

Frente a tal evidencia, dos líneas de argumentación opuestas son posibles. O bien se puede argumentar desde el veneno modernista en el NOM a la imposibilidad intrínseca de Dios para obrar tal “milagro” dentro del marco del NOM, o se puede argumentar desde la seriedad de la evidencia a la necesidad de la posibilidad de que la nueva Misa, nuevas Ordenaciones sacerdotales y nuevas Consagraciones episcopales sean válidas (porque el sacerdote y obispo implicados fueron ordenado y consagrado en 2005 y 1980 respectivamente). Algunos Tradicionalistas valientes disputan con vehemencia las tres posibilidades dentro de la Neo-iglesia modernista.

Lo que es cierto, por lo menos dentro de la Iglesia Católica, es que tales cuestiones deben ser decididas por la doctrina y no por emoción. La razón debe prevalecer – por ejemplo, desafiar los instrumentos del avión puede ser fatal para los aviadores. Lo que la doctrina de la Iglesia dice respecto a la validez de un sacramento es que requiere cuatro cosas: un Ministro válido, Forma, Materia e Intención sacramental. El NOM puede excluir uno o todos de estos requisitos, pero no excluye automáticamente ninguno de ellos. Cuando los cuatro están presentes, la Nueva Misa es válida. Por eso Mons. Lefebvre, quien conocía su teología, nunca afirmó que el NOM fuera automáticamente inválido. Es por eso que el NOM celebrado en Sokulka no fue necesariamente inválido. Es por eso que parece más razonable discutir desde la evidencia al milagro que de la imposibilidad del “milagro” a la falsedad de la evidencia. De lo contrario, se necesita una razón precisa para cuestionar el testimonio preciso de los patólogos.

La gran objeción permanece: ¿Cómo puede Dios Todopoderoso hacer milagros en el marco del NOM, claramente diseñado por sus creadores para envenenar gradualmente la fe de los católicos y así destruir la Iglesia Católica? La respuesta debe ser que Dios no está autentificando in principio el NOM, sino que Él está manteniendo su posible validez para no abandonar a la masa de ovejas católicas que todavía asisten a ella en relativa ignorancia e inocencia del veneno, y por lo tanto, Él fundamentalmente está advirtiendo, tanto a las ovejas como a los pastores, el recordar que Él está Presente bajo las apariencias de pan y vino.

Cuando se recuerda la doctrina Católica por la cual el NOM puede ser válido; cuando uno trae a la memoria lo que dice San Pablo que cualquiera que participe indignamente en la Santa Eucaristía es “reo del Cuerpo y la Sangre del Señor” (I Cor. XI, 27–39); y cuando se observa cuán extendida está en la Neo-iglesia la falta de respeto por la Presencia Real, entonces vemos inmediatamente cuán necesario para la salvación de muchas almas pueden ser tales advertencias como el milagro en Sokulka. El párroco allí testifica cuánto se ha elevado por esto la fe Católica y la práctica en toda la región alrededor de Sokulka.

Pero el objetor insiste: ¿cómo es posible que Dios permita que un rito[*]
 envenenado de la misa sea válido?

Respuesta, Él no retira el libre albedrío del hombre, sino que Él nos permite en gran medida hacer lo que queremos. En este caso, los neo-modernistas quisieron (y siguen queriendo) un rito de la Misa suficientemente envenenado para matar a la verdadera Iglesia a largo plazo, pero todavía suficientemente católico para engañar a corto plazo a los Católicos ignorantes e inocentes que todavía confían en sus pastores que les dicen, por ejemplo, que el NOM es el “rito Ordinario” de la Iglesia. El NOM nunca habría ganado aceptación en la Iglesia Universal en 1969 si hubiera sido obvio desde el principio que es automáticamente inválido.

Kyrie eleison.


(Nota de NON POSSUMUS)

(*): Definición de "rito" según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: "conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas". Entonces, el "rito de la misa" es, en sentido estricto, el conjunto de reglas o formalidades conforme a las cuales se celebra la misa. En sentido amplio, en cambio, "consideramos equivalentes las expresiones “nuevo rito”, “nueva Misa”, “Misa de Pablo VI”, “Novus Ordo Missae”, etc., en referencia a la reforma litúrgica de 1969. (...) La crítica al “nuevo rito” no puede ser una crítica a la misa en sí misma, pues ésta es el verdadero sacrificio de Nuestro Señor legado a su Iglesia, sino un examen sobre si se trata de un rito o ceremonial conveniente para encarnar y realizar este augusto sacrificio. Nótese que la validez de una misa y la conveniencia de su rito son dos cuestiones diferentes, como resulta evidente en el caso de una misa negra." (Cita del "Breviario sobre la FSSPX", Holy Cross Seminary, Australia, 1998; traducido al español y publicado en el antiguo sitio web de la FSSPX de España)  


CINCO NUEVOS MIEMBROS PARA LA SAJM






Hoy día, en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Sma. Virgen María; los seminaristas del segundo año han hecho sus primeros compromisos en la SAJM.

DEO GRATIAS!


martes, 5 de diciembre de 2017

COMENTARIOS ELEISON - LIBERALISMO = RELIGIÓN



Número DXLII (542)
02 de diciembre de 2017

Liberalismo = Religión

Mons. Williamson



”Dios o Mammon – hay que elegir”, Nuestro Señor afirmó.
El Vaticano, al elegir a Mammon, enfermó.

No solo el liberalismo es un pecado y un pecado grave que afecta al honor de Nuestro Señor Jesucristo, sino que el liberalismo es una religión. Nos estamos muriendo del liberalismo y sus consecuencias. Hace ya dos siglos que este liberalismo se ha extendido por todas partes, en nuestras sociedades, en nuestras escuelas. Este veneno destruye los mandamientos de Dios, destruye todo lo que constituye la belleza, la grandeza de la civilización cristiana. Como dijo el papa León XIII a propósito de la masonería en su encíclica Humanum Genus: “Hay que arrancarles su máscara y mostrarlos tal y como son para que así los evitemos y evitemos sus errores”. Creo que el liberalismo, que es un fruto de la masonería, necesita también ser desenmascarado y ser presentado tal cual es, de forma que se comprenda su peligro.

El liberalismo tiene su diosa. Es la libertad. Recordarán ustedes la adoración, las adoraciones hechas durante la Revolución francesa en la catedral de Nuestra Señora de París a la diosa razón, es decir, a la libertad, a la libertad del hombre. Y es a esta libertad, que tiene su estatua a la entrada de Nueva York, a la que han festejado de una manera increíble hace pocos meses. El hombre libre. El hombre liberado, por fin, de toda ley y principalmente de la Ley de Dios. Esta es la diosa de la religión del liberalismo.

El liberalismo tiene su sacerdocio, su sacerdocio son los masones. Sacerdocio secreto, sacerdocio organizado, sacerdocio extremadamente eficaz. Masones hay miles y miles. La secta masónica de los B’nai B’rith, que hace sus entradas a Roma con mucha frecuencia y que estaba presente en la reunión de ayer en Asís, ella sola consta de ciento sesenta mil miembros en el mundo. El Gran Oriente también está extendido por todo el mundo.

El liberalismo tiene sus dogmas. Estos dogmas son la Declaración de los Derechos del Hombre. Los papas nos han instruido que estos derechos del liberalismo son el instrumento inventado por la masonería contra Dios, precisamente para liberar al hombre de la ley de Dios. De ahora en adelante, el hombre es libre de pecar, puede desobedecer a Dios… por ejemplo, libertad de prensa… estas son las famosas libertades que han sido escritas en la Declaración de los Derechos Humanos y que han sido condenadas por los papas durante siglo y medio.

El liberalismo tiene su moral, que es un contra-Decálogo, su moral es sencillamente la inmoralidad. Por veinte años los liberales han logrado introducir en la legislación de casi todos los Estados todos los principios que van en contra de la moral católica, como el aborto, unión libre, etc. – vivir en pecado es favorecido por las leyes impositivas.

El liberalismo tiene su política, la política de la democracia, la política del número. Según la “democracia” es el pueblo que aparentemente gobierna. Pero es para mejor avasallarlo, para mejor dominarlo y desposeerlo por medio de un estado omnipotente, de un socialismo totalitario que poco a poco arruina el derecho de propiedad, que hace trabajar a los ciudadanos para el Estado casi una tercera parte del año. Y así, ya tenemos a los ciudadanos prácticamente esclavos del estado totalitario. Esta es la política del liberalismo, a la que llaman libertad.

El liberalismo tiene su enseñanza y quiere que su enseñanza sea atea, laica y universal para todo el mundo. En Francia, no fueron los obispos quienes defendieron la libertad de una educación no gubernamental, sino las familias. Si no hubieran ido dos millones de familias a Paris para rechazar la ley de educación socialista, hoy solamente habría en Francia la educación gubernamental, y la educación privada habría desaparecido.

El liberalismo tiene su economía, dirigida por las finanzas internacionales. Según apliquen los países la moral liberal, la economía liberal, la enseñanza liberal, las leyes liberales, así interviene el Fondo Monetario Internacional al lado del gobierno para sostenerlo, aunque tenga enormes deudas. Por el contrario, los Estados que resisten el liberalismo son socavados financieramente y arruinados económicamente, si es posible. El mismo Vaticano ha sido arruinado por la economía internacional. Los masones infiltraron las finanzas pontificias, y transfirieron la fortuna del Vaticano a Canadá, donde desapareció. Inmediatamente los masones y la Finanza Internacional intervinieron para ofrecer el apoyo financiero que necesitaba. Naturalmente esto explica las presiones que se ejercitan cerca del Vaticano en el nombramiento de los obispos y cardenales, y también para conseguir que se haga cuanto el papa hace, quien prácticamente está ahora al servicio de la masonería. Hay que decir las cosas como son.

Esto dijo Mons. Lefebvre en Barcelona en 1986. ¿Es necesario cambiar una sola palabra?

Kyrie eleison.



VIDAS PARALELAS




Quizás porque se habla mucho de la actualidad en la crisis de la FSSPX, no se repara mucho en el que ha sido el momento crucial donde la FSSPX realmente comenzó su caída, su inevitable caída. Lo hemos destacado en este blog más de una vez, pero hay que decirlo nuevamente: fue en el momento en que la FSSPX (desde entonces, Neo-FSSPX) se apartó de la verdad para consentir en una mentira, en una deshonestidad, volviéndose cómplice de los tramposos conciliares. Fue en el “levantamiento de las excomuniones”.

Puede verse de este modo: un hombre le coloca a usted un objeto de valor en su bolsillo sin que usted lo advierta. Luego aquel hombre lo acusa a usted de ladrón. Usted lo niega, pero llaman a un policía, lo revisa y le encuentra el valioso objeto en su bolsillo. El hombre que le colocó el objeto en su bolsillo, logra que usted vaya a prisión. Luego de algunos años, ese mismo hombre viene y le dice: yo lo perdono y voy a hacer que usted sea puesto en libertad. Y usted, sin que el hombre aquel haya reconocido la maldad que hizo con usted, usted acepta su “perdón”, acepta ser perdonado por un delito que no cometió, por arte del autor del delito, y sale en libertad, sale porque, dice, así podrá hacer mucho bien a muchas personas. Ahora usted está públicamente “limpio”. Usted es un “perdonado”. Pero ahora usted es deshonesto. La verdad ha sido colocada a un lado, por la conveniencia de dos hombres que simulan querer hacer el bien. Pero el bien sin la verdad no es verdadero bien. Y desde aquel día en que usted aceptó salir de la cárcel sin la verdad, usted ya no es el mismo honesto hombre que siendo inocente fue condenado. Ahora, siendo oficialmente “inocente”, se condena a sí mismo. Y para negar esto se multiplica en hacer obras y realizar actividades que lo hagan olvidar que alguna vez fue condenado por los malvados, y hoy es beneficiado por esos mismos malvados, sin que ellos hayan cambiado su condición, y en cambio usted sí. Ellos le dicen que tienen buenas intenciones para con usted, pero si eso fuera cierto, ellos habrían empezado por restablecer la verdad, reconociendo que usted nunca cometió el delito que se le imputó. Usted sacrificó la verdad por la libertad. Desde aquel día, usted se ha condenado a sí mismo a ser un liberal. Y ahora ellos lo controlan a usted, sin necesidad de ninguna cárcel.


                  ADÁN Y EVA                                      FSSPX

TENTACIÓN

Diablo: “Seréis como dioses”…

TENTACIÓN

Roma modernista: “Seréis reconocidos”…
PECADO ORIGINAL

Diálogo con la serpiente. Aceptación del fruto ofrecido por la serpiente.
Desobediencia a Dios.
PECADO ORIGINAL

Diálogo con la Roma modernista. Aceptación del fruto ofrecido por la “serpiente” (Ratzinger): “Quedaréis limpios y purificados de las excomuniones”. Desobediencia al fundador Mons. Lefebvre.
PÉRDIDA DE DONES

Pérdida de la gracia de Dios, miserias del alma y el cuerpo, condenados a morir.
PÉRDIDA DE DONES

Incapacidad de confesar la verdad íntegra, con valentía, de frente, crisis interna, salidas, expulsiones, persecuciones, purgas, creciente liberalismo, debilidad doctrinal, etc.
ESPERA DE UN REDENTOR

N. S. Jesucristo, que los rescatará del pecado y les abrirá las puertas del cielo.


ESPERA DE UN REDENTOR

Un papa liberal y modernista que les otorgue el acuerdo por el cual a la FSSPX redimida se le abrirá las puertas de Roma, la tierra prometida.


Aquella caída original marcó todos los actos posteriores de la Fraternidad, y contaminó a su feligresía de ese espíritu “utilitarista” que puede hacer que, a veces, se busquen los medios espurios o el lenguaje ambiguo para favorecer los propios intereses.

Lejos de lo que pidió Nuestro señor: “Que vuestro hablar sea sí sí, no no, que lo demás viene del maligno” (Mt. 5,37), se entró de lleno en el método de los sofistas que todo lo acomodan a sus intereses. Así hasta hoy día se defienden en los blogs y foros adictos a la Neo-Fraternidad estas prácticas, para justificar las medidas supuestamente favorables de los conciliares, en este caso el demoledor Francisco, para con la Fraternidad. Se dicen cosas como que “No hay que hacer caso al efecto que los malos quieren provocar al darnos cosas (dádivas dice usted), las da Cristo, a su Obra, ellos las quieren envenenar. No tomemos el veneno.”, y "Nuestro Señor nos dio "por mano de Bergoglio", dadivas que dicha "mano" enveneno. Y nosotros aceptamos las tales dadivas algo asi como "centrifugando" el veneno", para agregar ingenuamente: “Gambeta, caño y jopeada!!! (Blog de Dardo Calderón).

Imaginamos que lo mismo habrá pensado la pobre Eva cuando recibió la fruta de la serpiente: “Esto me lo da Dios a través de la serpiente. Yo voy a tomar lo bueno del fruto, y voy a evitar su veneno”.

Por otra parte, eso no es lo que hace Mons. Fellay, como dicen, pues acepta entero el fruto que le da Francisco: así en la permisión de celebrar matrimonios de la FSSPX, aceptó que los mismos sean celebrados ante los sacerdotes conciliares, y no los de la Fraternidad. ¿Dónde está ese famoso “descarte del veneno”? Por el contrario, los que señalaron que había un veneno fueron castigados.

El idiotismo –que no es otra cosa que soberbia- de creer que uno es más fuerte que el diablo y por eso puede transar con él y ganarle en el terreno de la astucia, hace estragos. Estos neofraternitarios ya olvidan lo que decían los obispos de la Fraternidad, Mons. Fellay incluido: “El Vaticano II es un pastel o una sopa envenenada. Una sopa envenenada se tira entera a la basura”. Sólo Dios en su infinita Sabiduría puede sacar bien de un mal. No por eso al hombre le es permitido traficar con el mal, especulando que Dios lo esté favoreciendo. Los hijos de este siglo son más sagaces que los hijos de la luz.

 Ignacio Kilmot



VIDAS DE PRELADOS ILUSTRES




Mons. Bernard Fellay:


“El capitán del Titanic”.
(Vox populi)


“Había un señor suizo llamado Bernardo, que un día, hace muchos años, fue nombrado capitán de un barco. Bernardo asumió muy contento la tarea, y al principio parecía que eso colmaba su vida. Pero, además, Bernardo era un gran coleccionista de sellos postales, un acreditado experto en filatelia. Su colección filatélica era verdaderamente impresionante: sellos de todas las épocas y de todo el mundo, de todos los temas y de todos los colores, conformaban su preciada colección. Su habilidad diplomática, su semblante perennemente sonriente, su vasto conocimiento de idiomas, le habían permitido obtener contactos y amistades internacionales que le ayudaban a acrecentar cada vez más su voluminosa colección. Menzingen albergaba sus preciados archivos celosamente guardados. Pero, a pesar de todo ello, Bernardo no estaba satisfecho. ¿Y por qué Bernardo no estaba satisfecho? Porque a su colección le faltaba la estampilla que más deseaba, la estampilla de sus sueños, la estampilla por la cual suspiraba y que hasta ahora nunca había podido conseguir: la exótica estampilla “Católico”, que otorga la Sede Conciliar Romana.

Pese a sus ingentes esfuerzos diplomáticos, a sus múltiples contactos en la sede Conciliar, a sus negociaciones y plegarias, Bernardo seguía sin poder obtener el soñado sello. Bernardo empezaba a perder la paciencia, y con ella la sonrisa. Entonces tomó una decisión drástica, una decisión fundamental que cambiaría para siempre su vida y las de todos los que iban con él en la nave llamada “FSSPX”: alteró el rumbo del barco, dirigiendo ahora el mismo hacia la Sede Conciliar Romana, para tratar él personalmente de conseguir el valioso sello. Pensaba además Bernardo que cuando Francisco, el opulento dueño del sello, viera llegar hacia él tan imponente buque, sin dudas estaría impresionado, y Bernardo podría negociar en condiciones más ventajosas.

En vano algunos tripulantes le advirtieron que él dirigía el barco hacia aguas peligrosas. Fue inútil todo intento de hacerle ver los informes que indicaban que se dirigía hacia una zona de icebergs. Fueron infructuosos los informes relativos al taimado Francisco. Bernardo no escuchaba. Peor aún, Bernardo echó por la borda a los que se oponían al nuevo rumbo del barco. Otros que notaron que toda advertencia era rechazada, decidieron tomar los botes y abandonar al capitán Bernardo. Éste, como una especie de Capitán Ahab obsesionado con su ballena blanca, Moby Dick, se aislaba cada vez más en su frenesí, no teniendo otra idea en la cabeza que ésta: el sello “Católico” de la Sede Conciliar Romana. Todas las tardes abría los álbumes de su colección de estampillas, y notaba un hueco, un pequeño pero gigante hueco que le indicaba la ausencia de su querido y tan buscado sello. Presa de la frustración, un día arrojó sus cientos de miles de estampillas por la borda. Entonces, en ese momento, llegó un radiomensaje que le hizo saltar las lágrimas de sus enternecidos ojos: Francisco, el pródigo mandamás que poseía la estampilla, le daba la esperanza de llegar a obtenerla. Para eso lo invitaba a adentrarse más con el barco, hacia la costa de la Sede Conciliar Romana. Bernardo, emocionado, mandó a darle velocidad máxima al barco. La euforia le hizo decir para sí, como un nuevo Di Caprio: “¡Soy el rey del mundo!”.

Entonces se escuchó un ruido en la parte lateral del barco. Algo así como una rasgadura. El buque se deslizó un tanto hacia la izquierda. Pero nadie se animó a decir nada. Bernardo dijo: “Que los músicos toquen y que la gente baile. Este barco es inhundible”. “Además, -agregó para reforzar su pensamiento- tenemos a Francisco de nuestro lado”. Decía esto mientras guardaba en sus bolsillos una estampilla que la Sede Conciliar le había gentilmente enviado de regalo para su colección, la cual rezaba: “500 años de la Reforma”.

Luego empezaron a sonar los violines. Y Bernardo, mientras sus ojos miraban al vacío, volvió a sonreír.”

(Relato recogido por Lothar Gómez, en su obra “Historias desconocidas contadas por un filatélico”, Ed. Los Andes, 2014)




sábado, 2 de diciembre de 2017

¡TOMAD NOTA, ORGULLOSA NEO-FSSPX!





“Un hombre que muere no destruye una familia, una familia que se apaga no destruye una nación, una nación que desaparece no hace hundirse la humanidad. Dios se sirvió de Francia, ella no le es necesaria. Francia puede caer y el mundo entero quedar de pie, advertida por una de las más formidables lecciones que ella jamás haya recibido. Desde Lucifer, que era un ángel, nada tan grande habrá caído del cielo… Pero ¡qué! Francia, la nación de las Cruzadas, es también el país donde, levantando indignos aplausos, indignos sofistas se han dado a la empresa de mostrar cómo los dogmas se acaban…Si Dios está irritado de este orgullo y de esta alegría insolente, los sofistas y sus imbéciles auditores aprenderán cómo acaban las sociedades”.


Louis Veuillot, Ici et là dans l’ouvre de Louis Veuillot, pag. 267, Éditions Sainte Philomène, 2014.